• - La lámina, descubierta en memoria de Juan Carlos Beiro, fue retirada para evitar su destrucción por los detractores del acto

NATXO GUTIÉRREZ . LEITZA Viernes, 25 de septiembre de 2009 - 04:00 h.

El descubrimiento de una placa conmemoró ayer el séptimo aniversario del asesinato del cabo de la guardia civil Juan Carlos Beiro en Leitza. Fue colocada en el mismo lugar en que el agente perdió la vida al retirar una pancarta contra el instituto armado y estallar una bomba de ETA que estaba oculta.

El descubrimiento tuvo un carácter simbólico, puesto que estaba previsto retirar la placa a su conclusión para evitar que fuese destrozada por "quienes no les parece bien" su colocación, como apuntó en unos bertsos el vecino Pello Urquiola.

Su viuda, María José Rama Sáiz, que se desplazó desde Gijón junto a sus hijos Cristina y Carlos, sus suegros y cuñados, retiró la bandera española que cubría la inscripción en la que rezaba el lema: "Querido Juan Carlos. Aquí te quitaron la vida por defender la paz y la libertad. Para tu familia, amigos de Leiza y los que te quisimos serás Paloma de libertad". La familia estuvo arropada por autoridades de la Comunidad foral, con el presidente del Gobierno, Miguel Sanz; las consejeras Begoña Sanzberro y Amelia Salanueva, a la cabeza; y la delegada del Gobierno central, Elma Sáiz; así como, entre otros, por mandos del Ejército y de la Guardia Civil. El teniente general Atilano Hinojosa, número tres en el organigrama de la Benemérita, se sumó al homenaje.

"Un mérito enorme"

Antes de descubrir la placa y de depositar un ramo de flores en compañía de sus familiares y el presidente del Ejecutivo foral, María José Rama expresó su agradecimiento al grupo de vecinos de Leitza que recuerda cada año a su marido con el homenaje: "He venido por dos motivos, uno por vosotros, que tenéis un mérito enorme. Hace siete años, sólo os concentrastéis 50 personas. Hoy somos muchos más. Su familia nunca os olvidará. La segunda razón de estar aquí es para decir que está archivado el caso. Pedir a las autoridades y compañeros que sigan investigando. Confío que los autores del asesinato sean identificados, detenidos y encarcelados. Hasta entonces vendré cada año aquí".

Los vecinos promotores del homenaje pidieron "perdón" a la familia por el reducido número de manifestantes que expresó su repulsa hace siete años en una concentración en Leitza. Asimismo utilizaron el vocablo "héroes" para definir a las víctimas del terrorismo. Una misa en la parroquia de San Miguel anticipó el descubrimiento de la placa.

Flores para un guardia asturiano

Los vecinos de Leiza (Navarra) dedican una placa al langreano Juan Carlos Beiro en el lugar en que fue asesinado

 
 
 
 
La viuda de Beiro, con su hija Cristina y el presidente Sanz, en la ofrenda. efe

Leiza / Oviedo,
Efe / L. Á. VEGA
Una placa recuerda desde ayer al guardia civil langreano Juan Carlos Beiro en el mismo lugar en que ETA le arrebató la vida hace siete años, cerca de la localidad navarra de Leiza. Al acto, organizado por un grupo de valientes vecinos (Leiza está en mitad de una comarca de preferencias filoetarras, como demuestra el hecho de que buena parte de sus alcaldes pertenezca a ANV), acudieron la viuda del agente, María José Rama, y sus dos hijos mellizos, Carlos y Cristina, que pronto cumplirán 13 años, así como otros familiares.

El descubrimiento de la placa, tras una misa celebrada en la iglesia del pueblo, contó con la presencia de numerosos guardias civiles; del presidente navarro, Miguel Sanz; de las consejeras de Administración Local y Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Amelia Salanueva y Begoña Sanzberro, y de la delegada del Gobierno de Navarra, Elma Saiz.

El recordatorio, descubierto justo en el lugar donde una pancarta-bomba segó la vida de Juan Carlos Beiro, resalta que el agente murió «en defensa de la paz» y desea que sea «paloma en libertad». Un portavoz de los vecinos se dirigió especialmente a la viuda y sus hijos en un manifiesto. «Debemos pediros perdón porque el día en que mataron a Juan Carlos sólo cincuenta vecinos se atrevieron a denunciar tan repugnante acto. No había valor, el miedo lo inundaba todo y había mucho silencio cómplice», señaló. Y llamó a los dos hijos del agente a sentirse orgullosos de su padre, sin el cual muchos tendrían que haberse marchado del pueblo.

Los vecinos también resaltaron la valentía de Beiro y sus compañeros cuando decidieron retirar la pancarta (en la que podía leerse «Guardia civil, muere aquí»), en una época en que nadie se atrevía a hacerlo. También desearon que el actual clima de unanimidad contra ETA se mantenga para poner fin a una lacra que dura ya medio siglo.

María José Rama agradeció cálidamente el apoyo mostrado por los vecinos de Leiza y las autoridades. Este aniversario, al que siempre acude con sus hijos, supone para ellos revivir el dolor de aquel salvaje atentado, en el que también sufrieron lesiones un sargento y tres agentes.

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