El Ayuntamiento pone el nombre de los agentes fallecidos a dos calles del municipio.

MÓNICA G. DOARTE. PALMA.

Unas 1.500 personas asistieron ayer al homenaje que el ayuntamiento de Calvià rindió a los dos guardias civiles asesinados por ETA en Palmanova el pasado 30 de julio, Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada.


Familiares, amigos, políticos, miembros de la Benemérita y numerosos ciudadanos atiborraron la rotonda de Palmanova, donde el alcalde Carlos Delgado descubrió un monolito con la leyenda ´Calvià, en homenaje a la Guardia Civil. Diciembre de 2009´.


Acto seguido, siete miembros de la Benemérita izaron la bandera española de 24 metros cuadrados al son del himno nacional.

Medalla de Oro de Calvià

Previamente, y tras pronunciar un discurso interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público y por gritos como "¡Viva la Guardia Civil!", el alcalde calvianer entregó a las dos familias de los fallecidos la Medalla de Oro de Calvià a título póstumo que, tal como destacó Delgado, "en la categoría de los honores es lo máximo que puede hacer un modesto Ayuntamiento para honrar a sus héroes".

Pero antes de este acto de homenaje en la rotonda de Palmanova, las familias descubrieron las placas de las dos calles del municipio que desde ayer llevan el nombre de Carlos Sáenz de Tejada García y Diego Salvá Lezaun.


Esta última se descubrió en la puerta misma del cuartel de la Guardia Civil donde se produjo el atentado terrorista, la antigua calle Na Boira. Ambas familias se mostraron muy afectadas, especialmente la de Carlos Sáenz; sus dos hermanas y su madre no podían parar de llorar.


Todos los actos se realizaron bajo estrictas medidas de seguridad; los accesos a la rotonda de Palmanova se cerraron a las ocho de la mañana y fueron abiertos a las tres de la tarde.

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