El ministerio público no imputa ningún delito a cinco de los quince encausados

Los dos presuntos etarras fueron detenidos en enero del año 2008 en Arrasate

dna/agencias - Sábado, 6 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 10:53h.

Donostia. La Fiscalía de Gipuzkoa acusa a diez guardias civiles de torturar a los presuntos etarras Igor Portu y Mattin Sarasola cuando fueron detenidos en enero de 2008. En cuanto a los otros cinco procesados, en cambio, el fiscal no aprecia indicios de delito alguno.

Las peticiones del Ministerio Público varían según los procesados. El fiscal solicita tres años de prisión para un sargento y un cabo de la Guardia Civil, dos para un cabo y un guardia, mientras que para los otros seis (dos tenientes, tres cabos y un guardia) demanda diez días de localización permanente, así como compensaciones económicas e inhabilitación en algunos de los casos.

La acusación particular, que ejercen Portu y Sarasola, extiende la imputación a los quince guardias de un delito de tortura en su modalidad agravada, por los que solicita penas que van de los 6 a los 17 años de reclusión. Además, afirman que los malos tratos se dieron también en las dependencias de la Guardia Civil y en la UCI del Hospital Donostia, donde Portu permaneció ingresado y donde habría recibido amenazas. El fiscal recoge en el escrito de acusación provisional los hechos que se les imputa a los agentes involucrados. Según el texto, los sucesos se remontan al 6 de enero de 2008, cuando Portu y Sarasola fueron detenidos en Arrasate en torno a las 10.15 horas.

El primero de ellos habría sido golpeado, amenazado de muerte e introducido en el coche policial. El vehículo se habría detenido en un lugar no determinado donde el arrestado fue obligado a bajar "a puñetazos y patadas". Ya fuera, forzado a "colocarse de rodillas y, humillándole" le habrían tirado del pelo, según la Fiscalía provincial.

Sobre Sarasola, el fiscal detalla que fue arrojado "cuesta abajo por una ladera", le colocaron "una pistola en la sien" y que le amenazaron con arrojarle al río Bidasoa, donde apareció ahogado Mikel Zabalza.

La Fiscalía acusa a cuatro guardias de torturar a los presuntos autores del atentado de la T-4 de Barajas

El Ministerio Público afirma que los agentes actuaron 'conmocionados' por el asesinato de los guardias José Fernando Centeno y Fernando Trapero ETA en Capbreton semanas antes

 05/02/2010 | Actualizada a las 20:50h | Política

San Sebastián. (EFE).- La Fiscalía de Guipúzcoa acusa de torturas a 4 de los 15 guardias civiles procesados por maltratar a los presuntos autores del atentado de la T-4 de Barajas, Igor Portu y Mattin Sarasola, quienes consideran responsables de torturas a todos estos agentes, que participaron en su detención y traslado.

MÁS INFORMACIÓN En su escrito de acusación provisional, el Ministerio Público, que también imputa una falta de lesiones a otros seis agentes, destaca que los policías actuaron "conmocionados" por el asesinato de los guardias José Fernando Centeno y Fernando Trapero perpetrado por ETA en Capbreton (Francia) tan sólo unas semanas antes de la captura de Portu y Sarasola.

Por ello, el fiscal pide tres años para dos de los guardias (un sargento y un cabo), dos años para otros dos (un cabo y un guardia), y diez días de localización permanente para los seis restantes (dos tenientes, tres cabos y un guardia), además de diversas compensaciones económicas, e inhabilitación en algunos de los casos.

La Fiscalía no aprecia indicios de delito en los otros cinco procesados, por lo que no ha formulado acusación contra ellos. Por el contrario, la acusación particular, que ejercen los dos presuntos etarras, imputa a los quince guardias un delito de tortura en su modalidad agravada entre otros delitos y faltas, por los que solicita penas que van de los 6 a los 17 años de reclusión, además de otras penas e indemnizaciones.

La detención de los supuestos terroristas tuvo lugar el 6 de enero de 2008, un año después de su presunta participación en el atentado con bomba que destrozó el aparcamiento de la terminal T-4 del aeropuerto madrileño de Barajas y rompió el alto el fuego que ETA mantenía desde el 24 de marzo anterior, además de costar la vida a los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Según el escrito de la Fiscalía, los hechos por los que se encuentran imputados los diez guardias ocurrieron sobre las 10:15 horas, cuando los presuntos etarras fueron sorprendidos en Arrasate (Guipúzcoa) en posesión de dos revólveres y 50 cartuchos, tras lo que fueron arrestados y esposados.

El texto explica que Igor Portu fue introducido en un automóvil oficial y presuntamente fue "golpeado" por uno o por los dos agentes que le custodiaban, quienes también le habrían amenazado de muerte, además de recriminarle por sus supuestos vínculos con ETA. El documento precisa que en el vehículo policial se detuvo en un lugar no determinado, donde Portu fue obligado a descender a "puñetazos y patadas".

En este punto los guardias, con intención de "castigar" a Portu por su supuesta pertenencia a ETA, le habrían obligado a "colocarse de rodillas y, humillándole" le tiraron del pelo, según la Fiscalía. Posteriormente, sigue el texto del fiscal, lo volvieron a introducir en el coche, "entre patadas y puñetazos", y le pusieron un pasamontañas, le obligaron a situar la cabeza entre las piernas, y le golpearon de nuevo, hasta llegar al cuartel de Intxaurrondo.

A continuación, el supuesto etarra fue conducido en automóvil por tres nuevos agentes a su domicilio en Lesaka (Navarra), que fue registrado. Seguidamente, fue llevado, en medio de golpes, a la clínica forense y luego ingresó en la UCI del Hospital Donostia, donde permaneció tres días "debido a la gravedad de sus lesiones".

Entre ellas, destacan un traumatismo torácico con fracturas en dos costillas, un neumotórax, un "neumomediastino importante" un "enfisema subcutáneo" y una pequeña contusión pulmonar que pusieron su vida en "una situación de riesgo", señala el fiscal. Por su parte, Mattin Sarasola padeció una situación similar a la de su compañero durante su traslado al mismo lugar indeterminado, donde supuestamente fue arrojado "cuesta abajo por una ladera" y otros dos de los acusados le habrían colocado "una pistola en la sien", aclara el escrito de acusación.

El documento señala que estos guardias también habrían amenazado a Sarasola con arrojarle al Bidasoa, al tiempo que le decían que se acordase de lo que le había ocurrido a Mikel Zabalza, quien apareció ahogado en este río. Luego, el presunto etarra fue trasladado a Madrid en un vehículo por otros tres agentes, quienes le habrían propinado "puñetazos y tortazos", además de amenazarle de muerte.

La acusación particular implica en los hechos a otros cinco guardias más y extiende los malos tratos a dependencias de la Guardia Civil y a la UCI del hospital donde, según su versión, otros agentes habrían amenazado a Portu.

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